Esa mañana.

Me desperté y vi a John a mi lado desnudo, con las piernas un poco abiertas. Una fina sábana casi transparente nos tapaba. Me acerqué a él y pasé mi brazo por encima de él, él me pasó su brazo por encima de mis hombros. Anoche fue la primera vez que hice el amor y lo disfruté muchísimo. Estábamos medio despiertos y le pasaba mi dedo por todo su torso a la vez que besaba lentamente su costado. Empecé a pasárle mi mano suavemente por todo su cuerpo, sus piernas, sus brazos, su cara, su parte…John lo disfrutaba mucho, tanto que él mismo me ponía la mano ahí. Dejé de tocarle y se puso de lado y puso un brazo debajo de mi cuello y con su otra mano empezó ha hacerme lo mismo que le hice yo. Después de un rato se puso encima mía, juntamos nuestras frentes y nos besamos lentamente. No parábamos de mirarnos y de darnos besos. Nos quedamos sentados en la cama el uno al lado del otro y nos miramos mutuamente, nos besamos y nos levantamos de la cama. John me abrazó y me estrechó entre sus brazos mientras me pegaba a él. Me encantaba sentir su cuerpo junto al mío. Nos dirigimos hacia la ducha y nos duchamos, empezamos ha besarnos, a enjabonarnos mutuamente y empezamos ha hacer el amor. El agua empezaba ha salir fría y salimos. Nos vestimos y bajamos ha desayunar.

Nuria estaba medio dormida, Paul la abrazó y la hacía caricias. No quería despertarla, solo quería mimarla. Paul intentaba plantar una pequeña semilla llamada amor en Nuria para que nunca marchitara. Nuria se dio media vuelta y Paul miró su cuerpo. Sus pecho, su ombligo, sus piernas…Sonrió y la abrazó. Una fina brisa los acariciaba y hacía que las cortinas se movieran, Paul se hizo el dormido y Nuria se despertó. Le vio dormido y no quiso hacer mucho ruido al levantarse, él vio como andaba y la abrazó por la espalda. Ella se sonrojó y dejó llevarse por él y se tumbaron en la cama, se acariciaron y besaron mientras compartían el mismo sentimiento y la misma sonrisa de felicidad. Se ducharon  y se enjabonaron mutuamente y recordaron aquel momento. Se vistieron y bajaron a desayunar.

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Por primera vez.

Salimos los 4 juntos después de tomarnos 1 café. Todos sonriendo por lo que había pasado antes. Nuria y Paul se sentaron en un banco, John y yo seguimos andando un poco más. Paul pasó su brazo por encima de los hombros de Nuria y le dió un beso en la cara. Ella no pudo evitar sonrojarse y mirarle a los ojos. Se miraron y se volvieron a besar. Un beso lento y bonito.

Paul: Te quiero Nuria.

Nuria: Yo tambien Paul, pero todabía no puedo creer que estemos juntos.

Paul: Creetelo Nuria. Porque yo no puedo estar sin ti.

Nuria se sonrojó y se volvieron a mirar a los ojos y se besaron otra vez. Pero esta vez con menos timidez, fue más largo. Se quedaron juntos sentados abrazados y de vez en cuando dandose besos en la cara.

Mientras John y yo estábamos andando. Nos metimos por una senda del parque, entre los árboles . Nos sentamos en un árbol a la sombra. Me abrazó, yo le abracé y timidamente nos dimos un beso.

John: Pili te quiero.

Yo: Yo también.

Nos miramos y nos volvimos ha besar.

Yo: Oye John, ¿qué le has dicho a Ringo ?

John: Nada…. Bueno no te puedo mentir. Le dije que fui un idiota por intentarle pegar, que eramos amigos y bueno si tu le gustas pues no pasa nada. Luego él me dijo que solo era físicamente, que le parecias guapa pero que estaba cabreado y que la tomó conmigo. Y al final quedamos en que le dariamos un poco mas de importancia en el grupo , por eso nos reimos.

Yo: Ahh vale. Me alegro de que esté todo arreglado.

Nos sonreimos y nos besamos. Un beso largo. Llegan Paul y Nuria y nos vamos con ellos otra vez a su casa. Allí John me enseñó un poco su guitarra y me habló un poco del grupo. Paul hizo lo mismo con Nuria. Sin darnos cuenta eran las 8. Salimos todos al salón.

Yo: Me tengo que ir John, son las 8 y de aquí a mi hostal hay un rato.

John: Oye tengo una idea, ¿te gustaria que cenaramos juntos? Hay un restaurante nuevo muy bueno. ¿Qué te parece?

Yo: John, claro que me encataría (le abrazo), pero …

John: Pero nada. Invito yo. (Me da un beso)

Salen Paul y Nuria

Nuria: Me tengo que ir, es tarde. (Abraza a Paul)

Paul: Si, oye es tarde y bueno hay que cenar… Hay un ”Italiano”  que tiene cosas muy buenas. Si quieres podemos ir. Invito yo.

Nuria: Paul, muchas gracias.

Salimos los cuatro y fuimos a los restaurantes diferentes. Nuria y Paul llegaron al ”italiano” y estubieron hablando. Tomaron el entrante y pidieron los spagetis. Al comer Paul se manchó la boca y ella se la limpio con la servilleta, se rieron y siguieron hablando y comiendo. De postre tomaron una tarta y siguieron hablando un rato. John y yo estábamos en un restaurante nuevo que servia todo tipo de comidas. John pidió un filete con patatas y yo lo mismo. Estubimos hablando y bebí un poco de vino, entonces me manché la comisura y él me la limpió. Me sonrrojé y él hizo lo mismo para que hubiera menos tensión. De postre tomamos una mouse. Sin darnos cuenta los cuatro eran las 11.

John:Oye Pili, mi hostal pilla cerca. Si quieres podemos ir, es que como pilla lejos tu hotel.

Sin dudarlo respondí con sí efusivo, tanto que John puso una cara de asombro, pero para quitar tensión se rió y me dio un beso en la cara. Nos dirigimos hacia su hostal.

Paul: Nuria, ¿quieres venir tu también?

Nuria: No, prefiero que me acompañes a mi hotel.

Entonces se dirigieron hacia el hotel nuestro. Paul intenta poner su mano en el culo de Nuria y esta le ayuda tímidamente y hace lo mismo. Llegan a la puerta de nuestra habitación y empiezan a besarse con mucho énfasis. Pasan a la habitación y Paul empieza a chuparle a Nuria el cuello, la toca las tetas suabemente, no paran de besarse y tocarse todo el cuello.Empiezan a quitarse la ropa, se tumban encima de la cama de Nuria y Paul se tumba encima de Nuria. Paul no paraba de arecar cada vez más a Nuria hacia a él para sentir su cuerpo. Paul le quita el sujetador y lo tira, la quita los pantalones y lo mismo así hasta desnudarla por complet. Empieza ha besar su cuerpo entero y pone a Nuria encima suya. Ella siente lo que hay debajo de sus pantalones y se los quita, su calzoncillo le estaba demasiado apretado y se lo quita.  Paran de besarse y se dan cuenta de la situación, cada uno observa el cuerpo del otro, sonríen y entonces Paul se levanta. Nuria se queda mirando el culo de Paul mientras este coge un preservativo y se lo pone. Se dirige hacia la cama y se tumba encima de Nuria y se disponen ha hacer el amor.

John y yo estábamos todabía andando hacia el hostal suyo cuando me suelta la mano y me la pasa por la cintura y me da un beso en el cuello, nos paramos y sigue dándome besos. Me  pasa la lengua por el cuello y le beso en los labios, nos damos besos con lengua cada vez más rápido y con más ganas. Nos miramos a los ojos y nos dirigimos hacia el hostal que no pillaba muy lejos. Subimos a su habitación y nos tumbamos en la cama, empezamos a besarnos. Yo  pasé mi brazo por su cuello y con la otra mano acariciaba su cara. John ponía una mano suya en mi espalda y con la otra cogía mi pierna y la ponía cada vez más cerca de él. Le desabroché su camisa y empecé a tocarle el torso, se la quité, me senté encima de él y empecé a darle chupetones por el cuello. Me quitó la camisa y el sujetador y empezó a tocarme las tetas. Me quitó los pantalones y las bragas y empezó a tocarme. Se puso encima mía y le quité los pantalones y vi que su calzoncillo le estaba demasiado pequeño. Le tumbé y empecé a darle besos por encima de la goma de sus calconcillos. Poco a poco le iba bajando la goma de los calzoncillos hasta que se los quité. Pude verle entero desnudo y él a mi, seguimos besándonos y empezamos ha hacer el amor

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Más tarde..ese mismo día.

George: ¿Sabes por qué se pelearon Ringo y John?

Yo:Sí, John me ha dicho que es porque le gusto a Ringo y que casi le pega pero le he dicho que hagan las paces.

George: No es solo por eso.(Con tono preocupante) John no te lo ha contad todo… Ringo dijo que estaba harto de que el siempre sea el ”guapo” y él el inservible. Ringo se puso a llorar y ha gritar, Paul y yo le tranquilizamos a los dos y John le dijo que le expulsaría del grupo si se atreviese a incluso decirte algo. Por eso estaba tan raro aquí y diferente en casa, no quiero que pienses que John es un mentiroso pero te lo tenia que decir.

Yo: Madre mia, se lo tengo que decir a Nuria.

Llegó John y me dió un beso en la mejilla. Nos tomamos todos un café.

Ahora desde la perspectiva de Nuria mientras pasaba todo esto.

Yo: Toc-toc.

Paul: Nuria, que sorpresa. No te esperaba, de hecho ni estoy presentable.

Yo: Si quieres espero fuera a que te cambies.

Paul: No no importa, no pasa nada. Si te sientes incómoda sal si quieres.

Yo: No, no es que..bueno… no sé..

Paul: Shh, tranquila. Estoy medio bestido, me abrocho entera la camisa y ya está.(me abrazó y me dio varios besos en la cara) Te tengo que decir que ayer John y Ringo se pelearon y no por cualquier cosa, sino por Pili. Y John amenazó a Ringo con expulsarlo del grupo si le decia algo a Pili, estoy preocupado por que John y Ringo nunca se habían peleado. Nuria te tengo que pedir que hables con Pili de esto porfabor.

Nuria: Tranquilo lo haré.

Paul: Gracias. (Nos sonrreimos mutuamente) Hoy es el concierto, si quereis tú y Pili después del concierto os quedais con nosotros en el backstage, siempre tomamos algo y hablamos un rato.

Yo: Vale gracias.

Nos acercamos y podía oir la respiración de Paul, nuestras narices se rozaban. No me lo podía creer, entonces en ese justo momento Paul me dio un beso cerca de los labios. Cada vez más cerca, muy despacito, con delicadeza y llegó a los labios. Fue precioso y a la vez increible porque viniera de él. Al terminar el beso separamos los labios pero nuestras frentes estaban juntas. Paul me dijo con una voz dulce y tierna.

Paul: Te quiero.

Yo: Yo tambien.

Paul: Oye,¿ te apetecería que dieramos un paseo después de tomar un café?

Nuria: Si es contigo si.

Paul: Vale, venga vamos.

Salimos y nos encontramos con que Ringo estaba bastante enfadado pero no le dijimos nada. Fuimos a la cocina a avisar a los demás.

Ahora desde la perspectiva de Pili.

Nuria y Paul vinieron muy contentos y cogidos de la mano. Ringo estaba detrás y no queria mirar entonces John le dijo que se fuese con él a hablar en el comedor solos.Al volver estaban contentos, no sé que se dijieron pero estaban bastante reconciliados.

Seguirá….

Me he inspirado un poco en las canciónes de Starting over, jelaus gay, love y oh my love.

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Con una simple llamada……..

Estaba en la habitación cuando Nuria entró a la habitación, estaba sonrrojada y se mordia el labio. Yo tambien estaba sonrriente (como para no estarlo) y muy sonrrojada.

Yo: Bueno….¿y que tal con Paul?

Nuria: Pues muy bien, me ha dicho que me quiere.

Yo: Ves como no tenías que preocuparte por nada, se notaba por como te trataba.

Nuria: Y… ¿Qué tal con John?

Yo: Pues genial, también se me declaró. Bailamos bajo la luna, me cogió la mano…. Fue como un sueño.

Nuria: A mi Paul me llevó a ver el mar y me dijo unas cosas preciosas.

Nos pusimos los pijamas y no podíamos casi ni dormir por lo que nos había pasado, estábamos como si fuera un sueño… Nuestros ídolos diciéndonos esas cosas. Estaba tan nerviosa que no paraba de dar vueltas en la cama, Nuria estaba quieta, sonrriente, mirándo hacia arriba y con las manos entrelazadas. Me levanté y bebí un poco de agua fría que es lo único que me calma los nervios, entonces sonó el teléfono. Nuria y yo nos miramos con entusiasmo.

Nuria: ¿Lo cojo?

Yo: Sí.

Nuria: ¿Digame?….Ahh hola….Sí……Vale…..Sí por favor…..¡Hola Paul!….Sí yo tambien…..Vale gracias por recordarnoslo….No importa….Yo tammbién besos…..Sí claro, ponte Pili.

Yo: ¿Sí?

John: Hola soy yo, solo quería darte las buenas noches por que no puedo dormir y mañana es el concierto.

Yo: Ahh, es verdad. Iremos a veros, buenas noches a ti tambien. John….Te quiero.

John: Yo también, buenas noches ojos de canela.

Colgué el teléfono y Nuria se me quedó mirando.

Yo: ¿Qué te decía Paul?

Nuria: Pues al principio era John entonces me pasó con Paul y me dijo que me quería y que mañana era el concierto.

Yo: Es que piensan en todo, John también me ha dicho eso…..Bueno, yo ahora sí que puedo dormir bien. Buenas noches.

Nuria: Buenas noches.

A la mañana siguiente despertamos y nos fuimos ha desayunar, estábamos nerviosas por lo del concierto de esta noche. No sabíamos si ir antes para saludarles o dejarles para que pudieran prepararse antes de su actuación. Eran las 10:30 y subimos a nuestra habitación.

Nuria: Oye Paul me dio el número del hotel donde están, si llamamos y preguntamos que hotel es podremos ir a verles.

Yo:Sí, que buena idea.

Nuría cogió el teléfono.

Al otro lado: ¿Sí?

Nuria: Hola buenas, soy una amiga de Paul, ¿podría pasarme con él?

Al otro lado: Porsupesto, creo que no me he presentado. Soy George.

Nuria: Hola George, encantada. Oye mira, ¿me podrías decir cuál es vuestro hotel para ir a veros?

George: Porsupuesto, es el único hotel que hay. Pero creo que será mejor que te vaya ha buscar con Ringo para que no os perdáis. Paul está durmiendo.

Nuria: Vale, oye voy ha ir con una amiga, Pili.

Por el auricular del teléfono: ¿Pili? ¿La amiga de Nuria tan guapa?

George: Sí sé quien es, bueno vuestro hostal sé cual es. Vamos ha buscaros.

Nuria: Gracias.

Yo: Eres única Nuria

Nuria: Gracias..Oye van ha venir ha buscarnos.

Yo: Bien.

Nuria: He oido por el telefono que has dicho ¿Pili?¿La amiga tan guapa de Nuria? y no me parecia la voz de John.

Yo:¿Seguro que no era la de John?Pues me dejas con la intriga.

Nuria: Yo también tengo, vamos ha prepararnos.

Nos preparamos y llamaron a la puerta.

George y Ringo: Hola.

Yo: Hola, soy ..

Ringo: Pili.

Yo: Vaya, ya veo que no hace falta presentaciones. Ya salimos, vamos Nuria.

Vajamos y Ringo nos abrió las puertas. George arrancó el coche.

George: He de deciros que John hoy está un poco enfadado.

Yo: ¿Porqué?

George: Pues por una discusión tonta.

Ringo: ¿Tonta? Si el supiera lo que tiene delante…

Nos callamos y llegamos al hotel. Llegamos a la habitación y nos abrieron la puertas. George me señaló a John. Estaba tumbado en la cama, sin afeitar. Entonces entré.

Yo: Hola, sorpresa.

John: Holaa, si que es una sorpresa. Perdoname no me he afeitado.

Yo: No pasa nada.( me acerqué a él y le abracé. Le di un beso en la cara) Jajaja pincha un poco.

John: Si jajaj.

Sentí que me miraba alguien y me di la vuelta. Ringo estaba de espaldas, entonces John me miró. Se levantó y cerró la puerta.

John: Tranquila, solo quiero decirte una cosa. Anoche, después de hablar contigo Ringo se enfadó y nos peleamos.

Yo: ¿Y qué pasó?

John: Pues, que de muy malas maneras me dijo que le gustabas y entonces casi le pegué, ahora me siento mal. No me gustó nada que dijiera eso, pero es que es mi amigo.

Yo: Pues si es tu amigo, haz las paces con él. No sabía eso de Ringo, tu tranquilo por que solo me gustas tu. Además somos novios. ¿no?

John: Sí, lo somos.

Yo: Pues, afeitate, arreglate, y haz las paces con Ringo.

John: Vale, pero antes….¿Me das un beso de ”novios”?

Yo:¿De ”novios”? Bueno… vale.

Entonces nos acercamos y me dio un beso, no quería que se acabase nunca. Salí y me encontré con Ringo preocupado.

Yo:¿Qué te pasa?

Ni me miró, se fue enfadado. George me invitó ha un café mientras salian, John,Nutia y Paul.

 

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La luna llena y el inconsciente brillo.

Pili y John se desviaron por una bocacalle a la derecha, así que Paul y yo nos quedamos completamente solos. Comenzamos a caminar, Paul tomaba las direcciones y yo sólo le seguía. Miraba constantemente al suelo, porque la verguenza podía conmigo. Estaba tan nerviosa que las piernas me temblaban ligeramente. De repente le oí decir:

-Quiero enseñarte algo.

Al principio me quedé callada, porque aún seguía impresionada por su voz, estando tan cerca de mí. Pero al cabo de un rato le contesté:

-¿El qué?

Él produjo un sonido de “shhh” para callarme e incitar de nuevo al silencio, y yo le hice caso. No mediaba palabra en todo el camino, el miedo de que algo malo pudiera pasar volvía a acosarme y torturarme. Casi lloraba con mis pensamientos, hasta que me di cuenta de que bruscamente cambiamos de dirección. No sabía a dónde íbamos, porque por este lado de la ciudad jamás había estado, así que estaba muy confundida. De repente su mano tiró de la mía, frenando mis pasos. Nos quedamos en mitad de una calle, parados. Entonces metió su mano en el bolsillo de la chaqueta que llevaba puesta y sacó un pañuelo blanco.

-Voy a vendarte los ojos si me lo permites, ¿me lo permites?

-Adelante.

Sonreí como nunca, todas esas ganas infinitas de llorar que tenía se desvanecieron con ese pañuelo blanco. Ahora no veía nada. Paul pasó su brazo por mi espalda, para guiarme mejor y así seguimos caminando un poco más. De repente tomó con delicadeza mi brazo y besó mi mano.

-¿Estás preparada?

-Supongo que tengo que estarlo.

Sonreí levemente mientras él desataba el nudo del pañuelo. Dejamos ambos que el pañuelo se deslizara hasta el suelo, nadie se agachó a recogerlo. Tan sólo a diez centímetros de mi, su rostro estaba ahí, tan cerca. Sus ojos y mis ojos se miraban fijamente. De nuevo nuestras pupilas clavadas en las del otro. Me costaba respirar teniéndolo tan cerca de mí. Entonces fue cuando sus labios profirieron unas palabras, suaves y delicadas, eran terciopelo al oído.

-Nuria, tú ya sabes que hay algo que quiero decirte.

-Sí, pero que si no…

Su dedo índice se posó en mis labios, haciéndome callar de nuevo.

-Necesito decirlo ya, porque sino no me atreveré.

Asentí ligeramente con la cabeza, pero mis ojos siguieron sin moverse.

-Nuria, ¿ves el sitio al que te he traído?

No me había parado a mirar, así que hice un gran esfuerzo, apartando la mirada y mirando a mi alrededor. Un banco de piedra solitario y en frente se podía ver el mar, grande y espléndido. En el reflejo de las aguas se veía el cielo. Con una gran luna llena y las estrellas ahí brillando. Entonces le miré, vi como la luna resonaba sobre su pelo, haciéndolo brillar increíblemente. Sus ojos brillantes también volvieron a mis pupilas. Le miré de nuevo, sin decir nada.

-Este sitio es el lugar que prefiero de todos aquí en liverpool, tan sólo quería llenarlo de más belleza trayéndote aquí. ¿Ves el mar? Precioso, inmenso…. Tu para mi eres el mar, quisiera ser el único pez que nadase por tus aguas. Quisiera poder verte todos los días y pensar que eres mi mar y yo soy tu pez.

Me sonrojé levemente, pero no aparté la mirada.

-Lo que quiero decirte, Nuria, es que…

Sonreí inconscientemente, mirándole fijamente.

-Nuria, estoy enamorado de ti.

Necesitaba apartar mis ojos de él entonces, así que me acerqué a él y le abracé. Cerré mis ojos, deseando que no fuera un sueño.

-Necesito saber si tú sientes lo mismo.

Me despegué de su cuerpo y le miré de nuevo.

-Paul, yo.. yo también estoy enamorada de ti, desde la primera vez que nuestras miradas se cruzaron.

-Supongo que es más fácil decir, Nuria, te amo.

Le sonreí y dije:

-Yo también te amo, Paul.

Decidimos entonces que era muy tarde ya, así que volvimos al hostal, él me acompañó, todo el rato de la mano. Seguimos sin hablar, pero de vez en cuando sonreíamos, el uno al otro. Nos despedimos con un gran abrazo.

-Te quiero.

Susurró a mi oído entonces. Hice lo mismo y subí corriendo a la habitación. No podía estar pasando aquello.

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Un sueño o realidad……………

Al salir Paul y Nuria fueron por un camino diferente al del de John y mío.
John me puso el brazo por la espalda y me agarraba para que me acercase a él. ¿Sería ese el momento en el que John me dijo que le gustaría poder volver besarme? Lo pensé y a la vez lo deseé. Hacia frio, así que john me abrazó más fuerte, me dio tres besos en la cara y nos sonreímos mutuamente. Le cogí su mano y se la metí en mi bolsillo para que no se helara. Nuestras manos ahora se entrelazaron en el calor de mi bolsillo, y jugaban nuestros dedos alegres. Sus dedos recorrían mi piel lentamente, acariciando mi mano con circulitos pequeños que hacía con los dedos, era tan tranquilizador y tan tierno. Caminamos un poco más por una larga calle, llena de árboles altos y majestuosos que se balanceaban lentamente con el viento lejano. Se escuchaba el canto suave de algunos grillos y la calle era silenciosa, casi podía escuchar la respiración de John. Entonces John sujetó mi mano más fuerte y me miró con una mirada profunda y llena de significados diferentes que no podía comprender en ese momento. Entonces se paró y me miró con más intensidad. Yo me paré con él y también le observé.

John: Tú sabes por qué caminamos a solas, si Paul y Nuria se desviaron era porque necesitaba estar a solas contigo.

Pili: Sé que tienes que hablar conmigo, pero no sé que vas a decirme, ni siquiera puedo imaginarlo.

John: Entonces, déjame mostrarte lo que te iba a decir.

Cogió más fuerte mi mano y tiró de mí. Entonces abrió sus brazos y me abrazó. Lo que no esperé fue lo siguiente que sucedió. Empezó a tararear una canción muy dulce y muy conocida, era de Frank Sinatra, concretamente Fly me to the moon. Inmediatamente comenzó a balancearse al ritmo lento de la canción y acabamos bailando lentamente.

John: Pili, hay algo que necesito decirte, como bien sabes, hay algo que necesito que sepas.

Iba a decir algo, pero entonces me calló con un “Shh”.

John: Desde el primer momento en que vi tus ojos, tu mirada, desde que escuché tu voz y descubrí como eras no puedo vivir sin pensar en ti, no puedo vivir sin verte. Lo… lo que quiero decir es que… Pili, estoy enamorado de ti.

Me callé, no podía decir nada, estaba completamente arriba, en una nube flotando. John había dicho que estaba enamorado de mí, no podía reaccionar ante esas palabras.

John: Necesito que me digas algo, tu silencio me angustia, y yo necesito saber si el sentimiento es mutuo.

Pili: John, por si acaso no se notaba te lo confirmo. Comparto ese sentimiento, yo también estoy enamorada de ti.

Los dos callamos esta vez, mientras seguíamos bailando, ahora sin música. Más tarde,  seguimos caminando. Su brazo pasaba por mi espalda y el mío igual, pero ninguno de los dos hablaba, no podíamos articular palabra. Entonces, tras unos minutos llegamos a la puerta del hostal. Iba a entrar, pensando que ninguno sería capaz de decir tan sólo adiós, pero entonces su mano tiró de la mía y me giré hacia él. Tiró un poco más a continuación y caí sobre su pecho, de nuevo nos fundimos en un abrazo largo y profundo. Sus labios se acercaron a mi oreja y entonces susurró:

-Te quiero.

Depositó un pequeño beso en mi mejilla y acto seguido se giró muy rápido.

Pili: Yo… !Yo también te quiero, John¡

Ante mis palabras John se giró y me miró. Ambos nos sonreímos y después de mirarnos al menos diez minutos, nos giramos. Yo, sin parar de saborear su te quiero y él con una sonrisa en la cara.

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Desayuno con diamantes.

Cuando miré a la entrada y los vi caminando hacia nosotras algo dentro de mí estalló. Mi corazón comenzó a latir muy rápido y quise levantarme e ir corriendo a abrazar a Paul. Decidí retener mis deseos porque no quería parecer una demente, así que me levanté y esperé a que se acercaran. Paul llevaba unos vaqueros ajustados y una camisa negra, esas prendas de ropa le sentaban tan bien que pensaba que me desmayaría en cuanto lo viera más de cerca. Cuando estuvieron a nuestra altura, los cuatro nos quedamos paralizados. En el caso de Paul y yo, nos mirábamos fijamente y ninguno de los dos parecía poder moverse. Esbocé una sonrisa que no podía retener más y él hizo lo mismo. Me dio dos besos lentamente y dijo.

– ¿Está este asiento ocupado, señorita?

No pude evitar una leve carcajada al oír sus palabras.

– No, puede sentarse libremente.

Reímos ambos, incluso Pili y John se nos unieron. Cuando dejamos de reír comenzamos a tomar la merienda. Me daba vergüenza que Paul me mirara mientras me comía los sandwiches, así que cada vez que le daba un bocado me solía girar disimuladamente para que no pudiera verme. Pero se dio cuenta y me lo dijo:

-No me digas que te da vergüenza que te mire mientras comes (riéndose levemente).

Me sonrojé al instante y puse mis manos sobre mi cara para que Paul no pudiera verme. Entonces unas manos apartaron las mías. Eran las suyas. Cuando mi cara estuvo descubierta al completo abrí los ojos lentamente. Y justo enfrente estaba Paul observándome de nuevo, de nuevo sus pupilas estaban clavadas en las mías. Miré hacia abajo un momento y él dijo:

-Anda, come tranquila, no te voy a juzgar por cómo comes un bocadillo. Además, tienes que estar nutrida para que luego podamos hablar tranquilamente, recuerda que te dije que tenía que decirte algo.

En seguida me tranquilicé, pero aún seguía cavilando qué era aquello que quería decirme. Tendría que esperar hasta que acabara la película y no sabía si la curiosidad me mataría antes. Cuando acabamos de comer tiramos los desperdicios a una papelera cercana y Paul y John nos acompañaron al hostal, que íbamos a dejar todo lo demás. Una vez en la habitación me tumbé un momento y me dije:

-Tranquilízate Nuria, tranquilízate.

Pili me se me acercó casi sin que yo me percatara.

Pili: ¿Qué es lo que te pasa? Te noto muy nerviosa hoy, quizá más de lo normal.

Nuria: Paul me dijo ayer por teléfono que hoy tenía que decirme algo importante y me muero de la curiosidad.

Pili: Tendrás que tener paciencia, Nuria. A mí John no me dijo nada de eso, sin embargo, hoy me ha dicho que después del cine teníamos que hablar.

Nuria: Al menos tú no estás tan nerviosa como yo.

Pili: Créeme, lo estoy, pero lo oculto, trata de hacer lo mismo, ¿vale?

Asentí levemente con la cabeza sonriendo un poco.

Pili: Y ahora vamos, que nos esperan Paul y John.

Bajamos rápidamente las escaleras y cuando llegamos a la puerta pude verlos por el cristal de ésta. Estaban hablando ambos muy serios y un poco nerviosos, cuando nos vieron cambiaron inmediatamente de actitud y dejaron de hablar. Aquello más que extrañarme me preocupaba, en parte tenía miedo de lo que Paul me iba a decir, ¿y si era algo desagradable? Pero yo sabía que tenía que ser positiva, así que dejé de pensar en ello. Íbamos caminando sin prisa, yo al lado de Paul y Pili al lado de John. Pili y John iban de la mano, y lo cierto es que yo también quería ir de la mano con Paul, pero me daba tantísima vergüenza decírselo que me lo callé. De todos modos no tuve que callármelo demasiado rato. Noté la mano de Paul deslizarse hacia fuera de sus bolsillos y acercarse a mi brazo lentamente. Cuando tocó mi antebrazo fue dirigiéndola hacia abajo hasta encontrar mi mano y entrelazó sus dedos con los míos. Miré al suelo y sonreí. Pude notar su mirada clavada en mí, pero no me atreví a comprobarlo. Caminamos un poco más hasta que llegamos al cine. No era un edificio demasiado grande, pero era bonito. En lo alto había un cartel que ponía: “Desayuno con diamantes (Audrey Hepburn)”. Estaba muy nerviosa, jamás había entrado a un cine de Liverpool y me hacía muchísima ilusión, y aún más de la mano de Paul. Mi sonrisa fue aumentando cuando dentro del cine vi un montón de cuadros retro, que a mi parecer eran fabulosos. Paul me miró y sonrió tan ampliamente como yo. Con el momento de euforia me quedé observándole, sin darme demasiada cuenta de cuánto tiempo pasaba. Hasta que su mirada se cruzó con la mía. Como estábamos en la cola para entrar a la sala y ésta no avanzaba, no dejamos de mirarnos, ya que nada nos lo impedía. Mi mirada no se apartó de él ni un sólo instante, y lo mismo pasaba con su mirada. Si se pudiera desgastar algo con los ojos, aquella noche nos hubiéramos desgastado por completo. Nos hubiéramos hecho añicos allí mismo. Al final, la cola fue avanzando poco a poco y tuvimos que apartar las miradas, aunque yo misma hubiera deseado que ese momento hubiera sido interminable.

-Sus entradas, por favor.

Paul dio ambas entradas, la de él y la mía, y entramos en la sala los cuatro. Nos reservaron un palco para los cuatro en la parte alta del cine, donde la pantalla no podría nublarse por la altura de una persona que se sentara delante. Esperamos a que empezara la película por lo menos un cuarto de hora, en el que me dediqué a mirar la mano de Paul unida a la mía. Recuerdo que también hablamos un poco, pero de cosas banales sin importancia, por eso me permitiré saltarme esos detalles. Cuando apagaron las luces de todo el cine, me desilusioné un poco, porque ya no podía ver a Paul. Empezó la película y juro que traté de concentrarme, pero me carcomía el pensamiento que llevaba arrastrando toda la tarde. Apenas me enteré de algo de la película, quizá me concentré en un par de escenas, pero no demasiado. Entonces la mano de Paul se deshizo de la mía. Me entristeció bastante y me quedé mirando al suelo. El pecho comenzaba a dolerme de la tristeza que me invadió. Llegó un momento en el que no lo pude soportar más.

Nuria: Perdonadme chicos, pero no me encuentro muy bien, voy a salir fuera un momento a que me dé el aire fresco.

Todos asintieron y yo salí fuera. Me senté en una acera cercana y traté de tranquilizarme. Inspiraba y espiraba, así durante un buen rato.

-¿Te encuentras bien?

Era la voz familiar. Me giré y allí estaba Paul, mirándome con cara de preocupación. Le hice una señal para que se sentara a mi lado, aunque luego pensé: “Qué tontería, nadie se sienta en la calle, y menos alguien como él”. Pero para gran sorpresa por mi parte, sin pensárselo, se sentó junto a mí, muy pegado a mi cuerpo.

Paul: Dime, ¿qué te pasa? Hoy te noto nerviosa y distante, no sé si es que te encuentras mal o si he dicho algo inoportuno, pero necesito saberlo, si no te importa, para poder buscarle una buena solución.

Nuria: Bueno, lo que me pasa es que no puedo parar de pensar en lo que me vas a decir luego. Al principio era sólo curiosidad, pero se ha convertido en ansiedad, porque tengo miedo.

Paul: ¿Miedo?, ¿miedo de qué?

Paul cogió mi mano con delicadeza y la besó mirándome.

Nuria: Tengo miedo a que esto tan sólo sea otro de mis sueños. Tengo miedo a que lo que me digas sea algo terrible que me derrumbe de la cumbre de felicidad en la que estoy desde ayer. No sé, quizás soy una niña cobarde, pero esto es lo que me pasa.

Me miró durante unos instantes a los ojos. Y poco a poco fue esbozando una sonrisa tierna y sincera. Sus pómulos iban subiendo lentamente hasta colocarse debajo de sus ojos. Y tres líneas salían de éstos alegremente. Al mirarlo me quedé embobada, a duras penas pude mantener mi boca cerrada. Aquel chico que tenía delante, ¿realmente era humano?

Paul: Mira, ¿ves nuestras manos entrelazadas?

Asentí mirándole aún como quien ve una ilusión.

Paul: Pues confía en mí. No quiero adelantarte nada aún de lo que te quiero decir, sólo diré que no es nada terrible, niña asustadiza, ten paciencia.

Nuria: La tendré, lo prometo.

Paul se levantó y tiró levemente de mi brazo para que me levantara yo también. Una vez arriba, antes de entrar al palco le dije:

-Perdona mi cobardía.

Y pude escuchar cómo su voz susurraba:

-Eres una niña cobarde, pero eres mi niña cobarde favorita.

Sonreí al escuchar sus palabras y quedé por completo tranquilizada, como un niño durmiendo en brazos de su madre después de haber llorado horas y horas durante la noche. Cuando llegamos y nos sentamos volvió a soltar su mano, pero esta vez esperé a ver qué era lo siguiente que hacía. Pasó un rato tan largo que pensaba que se había cansado de darme la mano, pero entonces su brazo se extendió por el aire y su mano se posó sobre mi hombro. Tiró de mi cuerpo hacia él y me dejé llevar, hasta echarme un poco sobre su hombro, pero no mucho, sólo levemente.

Acabó la película y Paul apartó el brazo de encima. Me preocupé un poco de nuevo, pero luego vi que me sonrió y me dejó pasar delante de él con un gesto. John también le quitó el brazo de encima a Pili pero con la diferencia que John le susurró algo al oido, Pili se dio la vuelta y se sonrieron tiernamente. Paul ni siquiera medió palabra, de nuevo mis pensamientos negativos inundaron mi cabeza. Por suerte nos fuimos a los baños los cuatro y pude conversar con Pili en el baño de chicas tranquilamente.

Pili: Oye Nuria, ¿qué es lo que te pasaba antes, que hasta te saliste fuera un rato?

Yo: Es que Paul me soltó de la mano y empecé a agobiarme y no pude soportarlo más.

Pili: ¿Y qué pasó? Porque vi que Paul fue a buscarte.

Yo: Pues me pasé un rato sentada en la calle tratando de calmarme, porque encima estaba asustada por lo que me tiene que decir Paul dentro de un momento y entonces él apareció. Se sentó a mi lado y me quitó todo el miedo, me dijo que no era nada malo lo que me tenía que decir, pero aún estoy algo nerviosa.

Pili: Si es que se ve que Paul se preocupa por ti. No estés nerviosa por que seguramente lo que te vaya ha decir no lo olvidarás nunca, al igual que yo cuando John me vaya a decir lo que se supone que tenía que decirme. Aunque no lo parezca estoy muy nerviosa, pero lo mejor es no pensar en ello.

Yo: Es que no sé, es diferente, entre tú y John hay feeling.

Pili: Sí, la verdad es que sí. Mira, cuando se fue Paul, John me pasó el brazo por encima de los hombros y se pegó a mi. Muy cerca, creía que me iba a dar algo cuando de repente John acreca su cara a la mía y me empezó a dar besos en la cara. No sé cuántos me llegó a dar pero fueron varios. Entonces apartó su cara y me sonrrió y yo tambien le dí varios besos hasta que vi que Paul y tú llegabais.

Yo: (Asombrada) ¿De verdad? ¡Qué bien! Qué suerte, ojalá tubiese yo la oportunidad de que Paul tambien me diese besos y yo se los dé a él. ¿Y qué te dijo al oido?

Pili: Pues que le gustaría poder tener otra vez la oportunidad de poder volver a besarme. No especificó dónde pero yo estoy super emocionada. Tengo ganas de saber que es lo que John me va ha decir. Uf, ahora mismo me sudan las manos y todo del nerviosismo.

Al mismo tiempo en el aseo de caballeros.

John: Oye Paul, ¿sabes por qué Nuria se ha ido fuera antes?

Paul: Pues sí, estaba agobiada y asustada por lo que le voy a decir después. Que no sabía si era malo o bueno, y creía que le iba a decir algo terrible, según ella. Entonces la tranquilicé y pasamos para dentro cuando pude calmarla.

John: Sabes, mientras tu y Nuria no estábais me decidí por un momento a besar a Pili, le puse mi brazo sobre sus hombros y la iba a besar en los labios, ya sabes, como te dije antes de venir, pensé que sería el mejor momento para hacerlo. Estábamos solos, a oscuras, sin nadie alrededor y lo iba a hacer pero me paré a pensarlo un momento. ¿Y si no le gustaba que le diera un beso tan pronto? ¿Y si ni siquiera le gusto a ella? Entonce me acerqué a su cara y me limité a darle varios besos en la mejilla. Entonces la miré fijamente, para ver su reacción. Ella me miró y también me beso varias veces hasta que vio que llegabais y paró. Ojalá no hubiese parado, te juro que me moría de felicidad mientras me ahogaba en sus besos.

Paul: John, a ella le gustas. Se ve claramente.

John: ¿De verdad? Vaya, yo creia que solo me veia como un amigo, pero no sabes cuanto me alegra oírte decir eso, porque hoy quiero decirle lo que siento por ella. Y por cierto, tú a Nuria le gustas tambien.

Paul: ¿Sí?

John: Sí, quizá tú no te des cuenta, pero su mirada está cargada de significado.

Paul: Mejor, así podré decirle que estoy enamorado de ella con más seguridad, porque no creo que pueda guardármelo más tiempo. Y por cierto, ¿Qué le dijiste a Pili al oído antes?

John: Que ojalá tuviese la oportunidad de poder besarla otra vez.

Paul: Ay que ver John, no pierdes el tiempo. A mí es que me da miedo ir rápido con Nuria, porque la veo tan tímida y tan sensible que me da cosita tocarla. Bueno salgamos, no hagamos esperar a nuestras chicas.

Salimos los cuatro a la vez de los baños. Nos miramos. Paul me cogió de la mano fuertemente y la besó después me dejó pasar delante. John le puso el brazo a Pili en la espalda, la dió otro beso en la cara y la dejó pasar también.

Y ahora llegaría el gran momento…

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